Saeta del día

Ante el fascismo que avanza en Occidente -especialmente en España- y con ello sus destructivos iguales que son la muerte, la ignorancia más presuntuosa, la perfidia, la violencia ciega y la negación de todo valor humano, ante todo ello y ante la gente que lo vota, me pongo del lado de la creatividad y del respeto por la individualidad, de la vida, de la alegría y de libertad responsable.

Os deseo un feliz Fin de Año y que el nuevo 2019 sea un año para regenerar la esperanza en los valores humanos.

Josep Mª Fericgla 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Luis Arjona dice:

    Una confesión y algunas preguntas de un hombre perplejo.

    Llegué su página, casi por casualidad, a través de un escrito suyo de 2016, prácticamente imposible de localizar si se intenta desde su propia página web, cuyo título es «El desamparo judicial de los padres separados y el peligroso matriarcado apoyado por el PSOE y el PP». No se cual ha sido el curso de su batalla personal desde 2016, pero espero sinceramente que se le haya hecho justicia a su hija.

    Como a usted, el fascismo y los totalitarismos, en general siempre me han provocado repudio y temor. Sin embargo, ¿cómo es posible que el único movimiento político en España que se opone abiertamente al «peligroso matriarcado» (que no es más que otro totalitarismo engalanado de victimismo pseudo-democrático) sea lo que me parece entender asocia usted con lo que denomina el «fascismo que avanza en Occidente-especialmente en España».? ¿Serán ésta una de las múltiples contradicciones de nuestra civilización decadente que describe, si no de manera literal, si de forma muy literaria Pérez Reverte en «Los godos del emperador Valente»?: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/1038/los-godos-del-emperador-valente/

    ¿A qué nos podemos arrimar para luchar quienes nos negamos a renunciar a algo tan esencial como es la libertad y la igualdad ante la ley? A nivel personal podemos lamernos las heridas, refugiarnos en nuestro pequeño mundo, meditar, estudiar, leer, escribir y gozar de lo mucho o poco que tengamos a nuestro alcance, pero eso deja su post de 2016 en un mero lamento para sumarlo al mío y al de muchos otros padres. Mis hijos crecerán en una sociedad que se pudre por dentro y yo francamente no me puedo morir tranquilo cruzado de brazos sin intentar evitarlo. Esto solo se evita cambiando leyes y depurando instituciones que se han corrompido y siguen corrompiéndose hasta la médula y, por asombroso que parezca, resulta que en la cuestión de «género», aunque a trompicones y en medio de inconsistencias, la llamada «extrema derecha» es la única fuerza política que apunta en la dirección correcta. ¿O acaso hay otra?

    Parece ser que habrá que dejarlos hablar, para que o bien el resto (desde la extrema izquierda hasta la derecha no tan extrema) cambie de postura, o sean ellos quienes cambien las cosas.

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