Posicionarse en política 

¿Es aceptable que científicos, asesores personales, guías espirituales, médicos o artistas se pronuncien políticamente?
A lo largo de los últimos tres meses ha estado revoloteando a mi alrededor una nube de comentarios  —entre críticos, acres y de extrañeza—, por el hecho de haberme posicionado de forma clara y contundente a favor de la independencia de Cataluña, mi pequeño país. No es ni mejor ni peor que otros, simplemente es el mío y amo el rinconcito de tierra donde nací y he crecido. También amo otros lugares y he viajado lo suficiente y vivido años fuera de Catalunya como para saberme cosmopolita, así que no acepto acusaciones de provincianismo por amar mi país. En ninguno de mis escritos he faltado al respeto a nadie por el mero hecho de pensar diferente de mí (cosa que no ha sido siempre al revés), aunque no evito llamar por su nombre a los corruptos, ladrones y repugnantes políticos que durante décadas han arruinado España hasta llevarla al patético, vergonzoso, desértico y retrasado lugar en que nos encontramos.
Este fin de año, cenando con un buen amigo y conocido periodista especializado en temas humanistas, me comentó que son numerosos los profesores de yoga, coaching, monitores de meditación, religiosos, psicólogos y demás especialistas en áreas del alma humana que no saben qué hacer con su preferencia política en referencia al tema de Catalunya.
¿Por qué lo esconden? ¿Tan por encima de los quehaceres humanos están como para no sentirse implicados en temas políticos? ¿O es un mero tema mercantil para no perder alumnos o seguidores?
La política es ese espacio donde se administran los impuestos que, como todos vosotros, debo pagar con mi esfuerzo diario (y quiero saber y decidir qué se hace con mi dinero), es ese espacio donde se deciden las leyes que regularán mi vida y la vuestra (y quiero escoger a los legisladores que determinarán mi grado de libertad), y es el lugar donde se fijan las líneas que van tejiendo el futuro de mi sociedad que es la vuestra (y quiero dejar a mis hijas y a las siguientes generaciones el mejor mundo posible). Sería irresponsable no interesarme y, a mi nivel, ocuparme de todo ello.
Personalmente, la actitud ‘espiritual-anodina’ me resulta infantil e incluso resta fiabilidad a la persona que la mantiene porque indica que mezcla cosas que, dado su esperado nivel espiritual, deberían tener separadas. Puedo entender el silencio en un hombre de negocios cuyo único interés es el beneficio económico y no quiere enemistarse con nadie, pero no en alguien pretendidamente interesado en valores.
Una cosa es defender diferentes opciones ideológicas y jugar limpio de acuerdo a los razonables intereses de cada uno. Esto honra. Otra cosa es jugar sucio, mentir en favor de unos intereses partidistas, defender prácticas inadmisibles en el terreno de lo colectivo como la violencia policial contra personas que están votando pacíficamente, o justificar la corrupción y la ineptitud en la gente que administra nuestros bienes colectivos. Eso no tiene que ver con ideologías sino con tiburones que merecen estar encarcelados tras restituir lo robado (en España se encarcela, a veces, los ladrones del bien colectivo pero no se les obliga a restituirlo, increíble).
Ojalá que en las pasadas elecciones catalanas del 21-XII hubiera habido partidos pro unidad de España y partidos pro independencia de Cataluña en limpia igualdad de condiciones. Hubiera sido una expresión de madurez social. Pero no fue así. Como es sabido, la opción pro unidad de España ha estado defendida por un partido corrupto hasta sus cimientos que ha hundido España en la actual miseria y la ignorancia (el PP), por otro partido sin programa real creado y financiado por los banqueros que han desahuciado centenares de miles de familias y que siguen aumentando sus billonarios beneficios a la vez que la sociedad empobrece año tras año (Cs) o por un partido de miserables que ni sabe dónde va (PSC, se autodenomina de izquierdas a la vez que no pierde ocasión de apoyar la antisocial política de la extrema derecha). En tal caso ¿de qué debería avergonzarme si la opción que apoyo está jugando limpio y, a pesar de la trágica inferioridad de condiciones frente al repugnante gobierno español que ha encarcelado ‘provisionalmente’ a los líderes independentistas, ha ganado por mayoría absoluta? Tengo amigos que no son partidarios de la independencia de mi pequeño país, a pesar de que viven en Cataluña, y sufren por lo que hay. No tienen a nadie medio honesto a quien votar.
Lo primero que uno debe conseguir es ser bueno en aquello que hace, ser excelente en su trabajo y ser amable y honesto en su relación con los amigos y vecinos. Luego, uno puede expresar sus intereses políticos o su ideología. Si la persona es mediocre o directamente mala en su trabajo, no ayuda en nada a la tendencia de su simpatía política. Si una persona es buena en lo que hace, con ello ayudará más a su partido favorito que si se dedica a la política. Por ejemplo, Pep Guardiola.
Los sufíes dicen que están en el mundo sin ser del mundo, sabia manera de expresarlo. No todo acaba en la vida material o social, hay ‘algo más’, eso algo que está ahí de donde venimos antes de nacer y a donde regresamos al morir. Está la vida espiritual, el amor, la Grandiosidad, los valores elevados que nos ayudan a estar por encima de los instintos oscuros como la codicia, la lujuria, la gula, el miedo y todos los demás, pero estar por encima no significa estar al margen. Trato de acelerar mi propia evolución estando por encima de las tormentas del día a día, pero vivo en este mundo y en tanto corretee por aquí, estoy sujeto a las obligaciones del mundo. Así pues, siento que en mi preferencia política y en los motivos que tengo para defenderla debe reflejarse mi interés por la pulcritud de intenciones y actitudes, mi interés por la justicia, la verdad y el respeto a la diferencia, mi amor por la vida y mi visión del futuro deseable.
A todos los profesores de yoga, psicólogos, guías de meditación, médicos, religiosos, científicos y demás colegas y profesionales de cara la gente, os invito a que no escondáis vuestra opción política (y, espero que me entendáis, eso no implica hacer proselitismo ni campaña en vuestros cursos o consultas). Lo que la gente espera es que juguéis limpio, que merezcáis su confianza pero no por la ideología hacia la que mostréis vuestra simpatía, sino por la seriedad y compromiso con los que trabajáis, vivís y votáis, por los argumentos serios y reflexiones calmadas que sustentan vuestra postura política y que sois capaces de compartir, por si sirven a otros. El problema actualmente, es doble. Por un lado, todo lo que tiene que ver con política está desmesuradamente cargado de emocionalidad y de visceralidad, hay poco cerebro y menos serenidad. Por otro lado, no es que la gente no tenga valores, sino que la gente no da valor a sus propios valores con lo que, al final, da igual cuales digan que son. Ganaos la confianza de los demás defendiendo valores constructivos, valores de vida no de muerte, valores que buscan la felicidad y la alegría no el miedo. Y si perdéis algún cliente o paciente por ello… bueno, no hay para tanto, habréis ganado mucho más mostrando un lado vuestro muy humano.
J.MªF.

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