Trabajo y vida cotidiana

TRABAJO Y VIDA COTIDIANA

Dr. Josep Mª Fericgla

Se dice que cuando una persona empieza el Trabajo, y todo lo que conlleva transitar por el Camino del cultivo del mundo interno, debe dejar de lado todos los asuntos cotidianos y domésticos. Eso es que lo se exige a los religiosos de todo credo, dejar la vida corriente y someterse a la disciplina espiritual de la tradición que ha escogido. Si no es posible librarse de los asuntos domésticos, hay que hacer que otro se encargue de ellos, de tal manera que uno pueda consagrarse al Trabajo con total entrega y atención.  

Pero cuando el Trabajo ha avanzando lo suficiente para que se manifiesten las confirmaciones secretas que se esperan de toda persona que está en el Camino, uno puede, sin inconveniente, ocuparse al mismo tiempo del Trabajo y de los asuntos cotidianos. Entonces puede cumplir también con su destino activo en el mundo. Eso es lo que se llama la «Revolución de la Luz en la vida corriente».

En épocas pasadas y lejanas, los sabios decían cosas tipo: “Si uno vive en el mundo, pero está en armonía con su corazón, con la Luz, lo redondo es redondo y lo anguloso, anguloso”. Lo que significa: sin las proyecciones subjetivas que tiñen toda vida humana corriente. Así es como hay que vivir entre los humanos, las cosas son visibles y misteriosas a la vez. Las personas que están en armonía con la Luz son semejantes al resto y, sin embargo, son diferentes; los otros no pueden ni percibirlo porque la gente común no advierte la conducta secreta de los que están en el Camino.

La forma de hacer girar la Luz o de percibir la energía en la vida es el arte de vivir en el mundo sin ser del mundo, como dicen los sufíes, vivir en armonía con lo Absoluto.

Por ello, en la Escuela de Vida a la que pertenezco, solemos decir que quien tiene la firme resolución de aprender de lo Inefable puede vivir en una ciudad ruidosa y tener una profesión al mismo tiempo, no hay inconveniente, mientras aprenda a desidentificarse de todo ello. Cuando llegamos a este punto, el Trabajo se va haciendo más fácil y la medicina para el cuerpo y la mente ya no está lejos. Si se os llega a revelar el secreto, os parecerá tan simple que romperéis a reír. 

Cuando, muy lentamente, se logra captar y se va llevando a la consciencia la energía del Ser, cuando se consigue «hacer girar la Luz», no hay que abandonar el trabajo y las ocupaciones habituales, ya que se perciben y se experimentan desde otra dimensión. En este sentido, otro aforismo antiguo dice así: «Cuando los asuntos vienen a nosotros, aceptémoslos; cuando las cosas vienen a nosotros, discernámoslas a fondo».

El primer secreto, y siempre hay algún secreto, es que, si en la vida corriente uno sabe reaccionar ante las cosas mediante movimientos conscientes y, a la vez, dejando que pasen a través de uno, con reacciones libres de lo que puedan pensar los demás o de lo que juzgue mi propia mente, creedme que de tal manera de actuar surge el empuje de la energía universal.

Si uno se levanta por la mañana temprano, consigue deshacerse de todos los estorbos y meditar media hora o, mejor aun, una hora, y luego, a pesar de las ocupaciones y de las presiones exteriores, es capaz de adoptar un método de acción basado en aplicar la once Pautas y en buscar la objetividad del Recuerdo del Sí, si se persevera en esta vía ininterrumpidamente, con verdadero esfuerzo y entrega, al cabo de tres o cuatro meses, se puede decir que “bajan todos los Perfectos del cielo y los siete Sellos sagrados” y, en silencio, sellan este comportamiento y la persona lo mantiene sin esfuerzo.

Para esto es bueno guardar silencio. El silencio razonable hace felices a las personas capaces de aguantarlo, y la agitación nos estresa, nos genera contrariedad y, a la larga, adicción al desasosiego. Mucha gente, cuando los ruidos del mundo y los gritos de la otra gente han roto su armonía interna y su capacidad para estar conectada consigo misma, mucha gente se pone tensa y busca estar más ligada aun a los asuntos mundanales. Es verdaderamente extraño que no comprendan que, por su propio bien, sería preferible que dedicaran su fuerza a cultivar la estabilidad que hay más allá de la perturbación y de la negatividad.

Cuando los seres humanos nos encontramos en medio de la agitación es la mejor ocasión para esforzarse en practicar la desidentificación y en conservar la independencia. Si uno consigue permanecer en estado de observación completa y honesta de sí mismo, en estado de Recuerdo del Sí como lo llamaba Gurdjieff, en el instante presente, se produce un despertar. La vivencia que hay en ello es cien millones de veces superior a la vacuidad y a la práctica en estado de calma.

Cada vez que os encontréis con una persona que genera perturbación a su alrededor  –y son abundantísimas–, y tanto si os concierne como si no, usad esta perturbación para practicar la Observación de uno mismo y aumentaréis vuestra fuerza, desarrollaréis vuestro Núcleo interno de Gravedad. Así hay que actuar todo el tiempo, como cuando se afina el oro una y otra vez hasta que ya no cambia de color. Este método, si tenéis fuerza para practicarlo y, a su vez, os aporta energía, es muy superior a la práctica del Trabajo en la quietud forzada de, por ejemplo, la meditación. Practicando este método uno se puede formular la pregunta del millón que se han formulado sultanes y emperadores: «¿En que consiste el Elixir?». Consiste en esto: en estar siempre desprovisto de intención, en actuar desidentificadamente pero como si nos fuera la vida en cada acto que realicemos. Os invito a seguir practicando sin pausa.   

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