El IFOPEEC no se ofrece on-line, o no todo vale para todos

El IFOPEEC no se ofrece on-line, o no todo vale para todos

I.

Es probable que cada persona valga para alguna cosa específica, es probable. Lo que sí sé con certeza es que no todo el mundo sirve para todo. Ni que todas las formas de comunicación interesan para transmitir ciertos conocimientos.

Hemos recibido numerosas solicitudes para impartir on-line el Itinerario de Formación sobre Estados Expandidos de Consciencia (IFOPEEC). La Era del «todo vale», y además que sea fácil, rápido, buenísimo, gratis, y ahora y aquí, es un tiempo de irresponsabilidad infantil, de destrucción y, a menudo, de engaño. Hay cosas que requieren tiempo, tales como madurar, aprender a amar, conocerse por dentro y aceptarse, ver a los demás sin juzgar o asumir un compromiso. Estas cosas exigen tiempo y un esfuerzo serio, factores que no están de moda, pero no hay más.

A pesar de ello, y aunque no esté de moda, uno de mis intentos permanentes es hacer las cosas lo más cerca del “bien” que me es dado. No suelo aceptar de mis colaboradores, ni me acepto a mí, la tan extendida y cotidiana actitud del español medio que se resume en la expresión: «así… ya está bien, ya vale así». Si no está correcto, no está correcto y no está bien. Pretender dejar las cosas sin acabar, «deja, hombre, ya está bien así…» dicho con las cejas juntas y con cara de falsa preocupación que en realidad es dejadez, es rematar las cosas mal o dejarlas sin acabar, menoscabando la confianza que se pueda tener a quien así actúa. Y, creedme, la civilización se construye a partir de la confianza. 

 

II.

Por el contenido mismo del postgrado «Itinerario de Formación Personal y Profesional en Estados Expandidos de Consciencia» (IFOPEEC), y como director, sería deshonesto e irresponsable si lo limitara a lecturas de textos, charlas presenciales, capítulos on-line, y alguna que otra entrevista por Skype de los alumnos con los docentes. Lo siento por las personas que viven lejos, en el otro extremo del mundo. Me haría sentir feliz que todo el que sienta la vocación para sumergirse en su inconsciente y aprender a navegar constructivamente por él, para sí mismo y para otros, lo tuviera accesible, pero la realidad es la que es. Se puede facilitar hasta un cierto punto, pero no evitar la presencia física.

El ser interno de las personas se desarrolla sobre dos columnas: la experiencia y el conocimiento. El que solo lee o va a clases, es como un asno cargado de libros; el que solo busca experiencias sin acompañarlas de la reflexión y comprensión que da el conocimiento, es un desquiciado insubstancial. Generalmente, ambos crean estar en posesión de la verdad.

En el programa del IFOPEEC hemos tenido en cuenta el factor «iniciación»,  parte del proceso de la verdadera formación que se ha dejado en la cuneta, pero que es imprescindible en las formaciones que van más allá (o deberían ir) de lo meramente formal. Se han combinado concienzudamente experiencias profundas (participación en talleres prácticos, viajes para tomar enteógenos tradicionales en culturas no occidentales, retiros de meditación) con transmisión de conocimiento teórico y con una evaluación-acompañamiento permanente y personalizado de cada alumno. Y nada de ello se puede hacer a distancia, o no sé como, la bola de cristal se me rompió hace años.

Como director y responsable del IFOPEEC necesito ver, acompañar y valorar las reacciones de cada alumno en cada una de las experiencias de respiración holorénica que vivirá, ayudarlo a entender exactamente y dentro de su patrón de personalidad lo que vaya experimentando, qué hacer con ello, cuánto hay de arquetípico, cuánto de cultural y cuánto de biográfico. Debo acompañar a cada alumno hasta sus límites para que los descubra… y nada de eso se puede hacer  —o yo no sabría como hacerlo, repito— a distancia. Lo digo por mí, y por el resto del equipo.

Por otro lado, hay personas que simplemente no sirven para profesionalizarse en lo que ofrece el IFOPEEC. No todo el mundo vale para todo. Como director sería un embaucador si, viendo que alguien carece de, por ejemplo, un mínimo sentido psicológico crítico, o de la ineludible profundidad existencial que requiere, le animara a seguir con el Itinerario y a aplicarlo en su vida profesional. Antaño, eran los profesores o Maestros los que escogían a sus seguidores de entre las personas que querían recibir sus enseñanzas, no eran los alumnos, quienes solo mostraban su disposición. En el mundo oriental sigue siendo así en las artes más tradicionales. En Occidente hay la conceptualización de que «pago y quiero recibir», de que con el dinero se puede comprar todo, y eso es cierto para los productos manufacturados en serie o los servicios para las masas, pero no es válido para las dimensiones elevadas de nuestra existencia. Por mucho dinero que se tenga, el amor real no se puede comprar, ni la sutileza personal, ni la amistad de corazón, ni la empatía, ni la sabiduría (no la información), ni la experiencia espiritual, ni tan solo el tener buena puntería tirando con arco.

 

III.

Me he animado a organizar el postgrado que inauguramos el próximo 20 de septiembre para transmitir muchas de las cosas que he aprendido durante cuarenta años de ardua experiencia y de estudio constante sobre la consciencia humana, y lo que llamamos estados expandidos. Hace veintiún años empecé. Junto a mis amigos el Prof. Jonathan Ott, el Dr. Michael Schlichting y el Prof. Manuel Rodríguez Cuadras fundamos el “Seminario Internacional sobre Estados Expandidos de Consciencia y psicoterapia”, que se impartió durante 9 años y al que asistieron, entre otros, actuales terapeutas o investigadores de vanguardia en este campo, como son José Carlos Bouso o Oscar Parés (co-organizador de los congresos mundiales sobre ayahuasca).

Al final dejé de impartir aquel seminario porque sentíamos que numerosos asistentes no tenían ni la calidad humana, ni el temple, ni la comprensión del factor espiritual necesarios para llevar la nave a buen puerto. Y hay cosas con las que no se juega. Tras años de reflexionar  -ya veis que no suelo tener prisa para ciertas cosas-, os ofrezco de nuevo mis experiencias y conocimientos, apoyado en un impecable grupo de profesionales y en un formato muy personalizado que, por ello, no admite la estandarización y simplificación del trato digital con los alumnos.

Naturalmente que en el IFOPEEC se usará la tecnología digital en todo lo que sea útil, pero nunca para substituir las relaciones personales directas y vibrantes, ni para substituir la energía y el compadrazgo que se despliega cuando un grupo de personas viven juntas ciertas experiencias profundas.

Os espero con ganas y os pido que me ayudéis en la difusión de este Itinerario de Formación Personal y Profesional. Gracias.

 

Dr. Josep Mª Fericgla

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