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CÓMO VEO EL FUTURO

Dr. Josep Mª Fericgla

I.

         En cierta ocasión había un tendero, un buen hombre que se enamoró de una señora del pueblo en que vivía. Cada vez que la sirvienta iba a comprar a la tienda del buen hombre, éste le entregaba una carta para su señora. En una de ellas, le decía: “Cada noche me siento abrasado pensando en usted”. En otra: “el amor es tan grande que no cabe en mi humilde corazón”. En otro escrito, le decía: “si me fuera posible pondría el mundo entero a sus pies para que me mirara un solo instante”, y cosas por el estilo.  
Un buen día, la sirvienta, que era una mujer sabia, dijo a la señora: “Señora, el tendero del pueblo quiero eso con usted”. La mujer la miró y respondió: “¿Así, sin más? Falta algo de aproximación, es muy frío eso sin más”, a lo que la sirvienta le dijo: “Hace tiempo que me entrega escritos para usted, pero en esencia quiere eso”.

         Así es como se debe actuar en los tiempos actuales, yendo a la esencia. Voy a intentarlo.

II.

         Sinceramente, los políticos despiertan aborrecimiento, son meros payasos peligrosos al servicio del gran capital. En este caso, es probable que de la industria farmacéutica, y es hora de decir ¡basta! 

         Leo la prensa, como imagino que tantas otras personas, y me siento más estupefacto que nunca ante el teatro de esperpénticas marionetas. Que si se compra un avión de material médico en China pero no está homologado y no se usa; que si sale otro avión de China con los vitales respiradores, se detiene en Estambul para repostar y el gobierno turco decide quedarse con el material que, dicen, ha comprado el gobierno español, pero al cabo de dos días resulta que el material era de fabricación turca y aquel gobierno decidió que no saliera del país a última hora, que si…. ¿Dónde hay políticos adultos? 

         En España, los partidos de la oposición, los que llamamos de “derechas” (léanse los partidos PP, Cs y la violenta extrema derecha de Vox), en lugar de apoyar la acción del gobierno del PSOE para bien de todos, —ya de por sí mediocre y falaz— no dejan de mentir y de actuar en forma extremadamente insolidaria para tratar de hundirlo aprovechando la coyuntura. La derecha critica día y noche sin aportar ninguna propuesta racional —la Sra. Ayuso, del PP, presidente de la comunidad de Madrid, acaba de proponer al gobierno que organice una campaña de turismo interior para el próximo verano. Buena mujer… además de no leer la prensa no debe tener nada más en que pensar). Nunca he defendido ni votado al PSOE, el partido que ganó las pasadas elecciones, pero entiendo que en la actual situación no ha de ser nada fácil enfrentar una catástrofe como la que estamos viviendo de la que no hay precedentes. Eso, al margen de que los mismos llamados «socialistas», como gobierno, no merecen la menor confianza en ningún sentido. Recuerdo hace solo tres semanas, el ministro de Investigación y Ciencia, en un rueda de prensa, a la pregunta de por qué España es el segundo país en número de contagios y muertes por coronavirus, respondió como un verdadero patán al decir que para afirmar algo sobre la pandemia debería ser un especialista en epidemiología, que no lo es, pero que tal vez se debe a que gracias al maravilloso sistema de salud pública, los españoles vivimos más años y este virus se ceba sobre los ancianos. Trágica e infantil respuesta para ser de un ministro de Ciencia. Solo por esto debería dimitir. Días antes, cuando la epidemia empezó a extenderse fuera de China, había dado otra rueda de prensa Fernando Simón, director del centro nacional de epidemiología, “el sabio” oficial de la situación, quien literalmente dijo que en España tal vez habría unos cientos de contagios y alguna defunción. Genial acierto del sabio: a día de hoy, solo tres semanas después, hay 130.759 infectados y 12.418 fallecidos (declarados). Como para creer lo que diga el gobierno.

         Para acolchar la situación, repito, ni el presidente del PP ni la presidenta de la Comunidad de Madrid, también del PP, ahorran la mínima ocasión para atacar al presidente del gobierno tras cualquier decisión que toma, pero ella, en cambio, no ha comparecido ante los medios de comunicación desde el 13 de marzo y su consejero de sanidad, otro del PP, no abre el pico desde el día 12 de marzo —y estamos a 6 de abril. Tanta estupidez votada por el pueblo me resulta indigerible. Por su lado, los ultraderechistas de Vox, además de no atender las llamadas telefónicas del Presidente del gobierno y de ufanarse por ello, han anunciado que le interpondrán una querella criminal por haber permitido la manifestación feminista del pasado 8 de marzo, siendo un escenario perfecto para la epidemia (¿qué habrían dicho si se llegan a prohibir las manifestaciones feministas?), y Carmen Balfagón, tránsfuga del PP a Vox que ahora dice ir de por libre para salvar el país, ya ha presentado una denuncia ante el Tribunal Supremo contra el ministro de Sanidad porque “las cosas no se han hecho bien”, afirmando que «no hay ningún animo político» en su demanda contra el gobierno (en conversación publicada en “eldiario.es”). Las derechas, como siempre, ninguna solución, ninguna propuesta, solo j… y hastiar a quien esté en el poder si no es de los suyos, esperando así ganar algún voto de gente tan cobarde y peligrosa como ellos mismos.

III.

         Si miro la realidad social, observo lo que todos sabemos, que la sanidad pública está pasando una situación de extrema gravedad y de real peligro para las vidas de los sanitarios, médicos y enfermeras con guardias de 10 y 12 horas, una tras otra, desesperados por la situación, sin recursos para atender a los enfermos de la pandemia y sosteniendo constantemente a sus pacientes que mueren ahogados, sin más humana posibilidad que doparlos con morfina para que la muerte les sea más llevadera. No lo ocultemos: esta situación, en muy buena parte, se debe a los trágicos recortes que hizo el PP en la sanidad pública cuando gobernó en anteriores legislaturas sin hacer el menor caso de las reiteradas protestas del personal sanitario (desde el 2009 en España se han rebajado entre 15.000 y 20.000 millones dedicados a la sanidad pública, y hay 5.600 camas menos), para regalar este beneficio sus amiguitos inversores en centros privados de sanidad y de mutuas médicas. 

         En cambio, a día de hoy 6 de abril de 2020, la sanidad privada española —el gran negocio de esos corruptos “populares”—  a la vez que están muriendo centenares de pacientes a diario por falta de camas públicas y respiradores, los centros privados cuentan con 2.200 camas libres —según informó el jueves la Alianza de la Sanidad Privada Española que engloba al 80% de centros sanitarios privados del país. ¡Y resulta que cada una de esas 2.200 camas cuenta con el famoso respirador artificial por falta de los cuales están muriendo miles de personas ahogadas en los hospitales públicos! Es hora de decir ya basta.

IV.

         Salta a la vista que los lobbies en el poder —se calcula que hay unas 200 corporaciones que controlan el movimiento económico y político de toda la Tierra—, formados por gente enferma de codicia y egolatría, están tratando de aprovechar la parálisis mundial —no sería absurdo pensar que tal vez tengan algo que ver con el origen de todo ello— para obtener más y más control social. Y vistos los procesos de absorción empresarial, es previsible que en pocos años estas 200 corporaciones se hayan reducido a 130 o menos que controlen el mundo. Esto puede implicar que, probablemente, las actuales restricciones se mantengan de forma indefinida, abriendo solo la movilidad para mantener la máquina productiva en marcha, y ello supone un radical cambio de paradigma socioeconómico y político en todo el mundo.

         En algunas ciudades europeas está empezando a haber violencia por desesperación: personas hambrientas esperan a la salida de los supermercados para robar las bolsas de comida que acaba de comprar una ama de casa; desde la confinación se han multiplicado los actos de violencia de género, se han multiplicado las muertes violentas de animales domésticos, etc. A la vez, y en sentido contrario, se están multiplicando los actos de solidaridad interpersonal. Esta mañana, un amigo que vive cerca de Girona, me ha contado que desde la confinación está apoyando a un checheno duramente traumatizado por la guerra en su país, un hombre que vive en la calle y al que ha conocido pidiendo caridad. El checheno, un hombre con estudios universitarios, iba a la biblioteca del barrio a cargar la batería de su móvil y de su ordenador portátil, pero con la confinación han cerrado. Mi amigo, le invita a ducharse y a cargar los dispositivos en su casa, ya llena por otros familiares. Es un mero ejemplo real de la solidaridad que ha empezado a generalizarse. 

         En resumen, todo ello apunta hacia una dirección. Por un lado, el 2021 será el año de la globalización y probablemente de la solidaridad definitiva, pero antes han de pasar algunas cosas.

V

         Según mi previsión, a lo largo del año en curso 2020, y como se está viendo, aumentarán más las restricciones y se alargará el confinamiento mundial mientras sea justificable, a la vez que una mano oscura tratará de hacer desaparecer toda la información sobre remedios alternativos, remedios que están corriendo por las redes a la misma velocidad con la que misteriosamente desaparecen. Me refiero, por ejemplo, al remedio homeopático Arsenicum Albuma la potencia 30 centesimal, que se ha usado con éxito en India con las epidemias desde inicios del siglo XX —a día de hoy India registra 3.788 infectados y 104 muertes por la pandemia a pesar de las bajísimas condiciones sanitarias y domésticas— o al DMS, remedio que curiosamente está siendo atacado y prohibido con una inusitada saña por este mismo gobierno que hace unos meses publicó una la lista de “medicinas pseudocientíficas”, tales como la medicina tradicional china, el psicoanálisis, la homeopatía y un largo y vergonzoso etcétera. Nunca he probado DMS el MMS, pero conozco personalmente a quien lo usa desde hace años con absoluto éxito contra infecciones de todo calado ¿Quién está detrás de todo ello?

         Es probable que, en la próxima luna llena, el día 8 de abril, haya una explosión emocional y de violencia, como suele acaecer con cada luna llena, y también es probable que aumenten las defunciones por coronavirus debido a la influencia del plenilunio. No es ningún secreto el influjo de nuestro astro en el aumento de la agitación social, de las emergencias hospitalarias y de los partos cuando hay luna llena. 

         Las restricciones y las tensiones sociales subsiguientes probablemente seguirán aumentando hasta final del 2020 en que, si todo va bien, la gente empezará a despertar a la realidad, como ha sucedido en otros momentos de la historia. Es probable que haya una revolución social. Las masas empezarán a decir basta a la indescriptible ineptitud de los gobiernos, a la codicia asesina y a la corrupción de las corporaciones multinacionales y de algunos colectivos profesionales a su servicio —como médicos, técnicos, maestros… Probablemente sea a finales de este año cuando la gente empiece a organizarse a nivel global y a tomar consciencia de que solamente ayudándonos unos a otros, solamente valorando el innato sentimiento de pertenencia que favorece el amor y el altruismo, solamente redescubriendo la vital y natural necesidad de ser íntegros —pensar, sentir y actuar en la misma dirección— podemos seguir vivos.

         Es probable que la actual tensión entre el poder político que cada vez representa menos a nadie y la gente del pueblo que apuesta por la solidaridad, una tensión cada vez más obvia a pesar de la pandemia, tenga un pico el próximo mes de julio, justo antes de las necesitadas vacaciones, e irá aumentando con el paso de los meses. No me extrañaría que viéramos un levantamiento popular a la vez que las Redes se colapsarán (¿has calculado el porcentaje de incremento de los mensajes que recibes y que mandas desde que se inició la confinación? ¿Más del 1.000/%? Tal vez, pero todo tiene un límite: procura mantener relación física y real, con tus allegados).

         Tengo la sustentada esperanza de que la gente despierte de una vez del infantilismo en que vive —aunque sea un poco y por un breve periodo histórico, al igual que sucedió en pasadas ocasiones, como la Revolución francesa—, que se regenere el “valor de los valores” que nos han ayudado a evolucionar, valores como la confianza, el imprescindible altruismo, el respeto a la Naturaleza, la búsqueda del “ser” y del “estar” en lugar del compulsivo “hacer” y “tener”, y de la vida comunitaria. El trágico problema actual no es que el occidental medio no tenga valores, es que no da ningún valor a sus valores. Todo el mundo dice ser, ¡naturalmente!, ecologista, solidario, alternativo, feminista, espiritual, demócrata, hasta un poco budista… pero no nos engañemos, muy, muy, muy pocos lo traducen en actos y en un compromiso real.

         Según algunos informes de analistas sociales y económicos, hasta el mes de julio del 2021 no hay que esperar haber recuperado una cierta normalidad en la vida económica. Eso supone un descalabro socioeconómico gigantesco. Espero que, como otras veces, tales analistas se equivoquen, ya que si recuperamos “una cierta normalidad” como la habida hasta hace un mes atrás es que no habremos aprendido nada, no habremos madurado y seguiríamos en la alocada carrera hacia ningún lugar en la que estábamos desde hace medio siglo. El cambio real ha de ser hacia dentro de cada uno de nosotros, hemos de re-aprender a escucharnos, respetarnos, amarnos y hacernos responsables de nuestros actos.

         Que el Creador de todos los Universos quiera que cada uno de nosotros aporte su granito de consciencia para salir del infantilismo y de la irresponsabilidad que nos han conducido hasta aquí. Es hora de decir ¡basta! a unos y a otros, y pido por favor a las personas que dieron su voto a los partidos políticos que han generado la actual situación de desastre en España, que lo piensen un poco mejor antes de votar la próxima vez. Gracias.

Josep Mª Fericgla
Can Benet Vives, 6 de abril

 

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